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miércoles, 10 de noviembre de 2010 Posted by Marcelo Rosas | 7:19 - 0 comentarios

Salas Sergio

Sergio Eliacer Salas Moena (chavo del 8)
¿Suave, sutil y sagaz para definir? Sencillamente no se puede sostener. ¿Seudónimo? Ni saeta ni sable, menos el sapo. ¿Un superstar? No, más bien un suplente o substituto.
Soñó con ser sacerdote, zastre o salvavidas...terminó siendo jugador de fútbol. Uno severo en el semicírculo de la cancha. Con servir y sudar era suficiente, el sacrificio era lo suyo. Casi supo saborear semifinales con Temuco (2004). Soñó saltar a la selección y sorprender a Salas y Zamorano, pero no lo logró. Sinsabores, saqueos y suspensiones sesgaron su carrera. Antes de colgar los zapatos tuvo la suerte de entrenar en el SIFUP.
Sandunguero y seductor por esencia -dicen- se casó con Susana, actualmente no se sabe si tiene salario o si vende sandwiches o sandías. Esta es la síntesis de su sufrida historia, que duró un poco más que un santiamen, acumulando más de sesenta partidos en Primera en equipos como Santiago Wanderers, Cobresal y Ñublense, aunque salió del semillero de Huachipato y jugó en Talcahuano e Iberia fue en Antofagasta donde más estuvo, casi seis años.
Sobre el sindicado como la sabandija soberbia y sinverguenza que ocupará el sillón de soberano en la ANFP, prefiere guardar silencio, pero sugiere se separe de sus secuacez y solucione su seseo.

lunes, 10 de mayo de 2010 Posted by Marcelo Rosas | 16:05 - 3 comentarios

Jara Luis


Luis Alexis Jara Farjas (el Hechizero)
De chico quiso ser futbolista, con el tiempo alguién le dijo que podía ser animador de televesión o cantante, pero rechazó la oferta y se dedicó a cumplir su sueño. Quería jugar de 10 (dicen que su ídolo era el "burro" Ortega) y lo hizo. Sus primer club fue Universidad Católica, cuentan que en inferiores era simplemente un crack, jugando a la par de Rainer Wirth, Michael Gana, Manuel Hormazábal, César Cortez, Paulo Perez y Hugo Droguett poco a poco se fue haciendo un nombre. Tuvo su debut un 15 de febrero de 2003, ingresó en el segundo tiempo por Daniel Pérez en un partido que su equipo ganó 3-2 a Huachipato. Hasta el Clausura 2004 acumularía 4 partidos en el cuerpo, fue enviado a préstamo a Osorno, donde se ganó el apodo de "Hechizero", en el cuadro lechero tuvo un gran año (incluso peliando con su club de origen el pase a la Sudamericana) tanto así que un año más tarde sería Unión Española quién lo pediría para tenerlo en sus filas de cara a Copa Libertadores, compartiendo cancha con Cristián Montecinos, "el Banega" chileno y el mísmismo Jose Luis Sierra. Con la llegada de José Guillermo del Solar al banco cruzado, parecía que el sueño de ser el 10 de católica estaba más cerca, ese año volvió a la precordillera, pero tuvo muy pocos minutos, apenas entró en cinco partidos. Para el clausura de aquél año recibió el llamado de Luis Marcoleta y se fue a Ñublense, en su regreso al profesionalismo. Acumuló 20 partidos y armó nuevamente las maletas hacia San Carlos. A estas alturas de su vida ya había conocido a Kike Acuña, Manuel Neira y en alguna que otra fiesta a Mauricio Pinilla. Estuvo el primer semestre de 2008 en el cuadro cruzado, sin muchas chances de jugar y en el absoluto silencio, hasta que se supo que sufría un problema de depresión y alcohlismo que salió a la palestra cuando chocó el auto que manejaba (era de Lucho Pato) en estado de ebriedad. Recibió el apoyo de su club y de Fernando Carvallo para salir adelante, el segundo semestre fue enviado a préstamo a Curicó donde obtuvo el ascenso. Finalmente fue dejado en libertad por Universidad Católica no sin antes enviar un par de recados: "...en la UC siempre traen jugadores en mi puesto. Quizás no tuve las posibilidades para jugar y yo también reconozco que cometí errores. Uno queda con rencor con algunas personas más que con otras, pero así es el fútbol y uno tiene que aceptarlo...” Realizó la pretemporada de cara al 2009 en Santiago Morning, pero una oferta de La Serena le hizo cambiar de opinión, si bien firmó por un año, apenas estuvo seis meses, desapareciendo hasta ahora sin dejar rastro.